30 años siendo refugio de fe en Cuernavaca. El reto era diseñar una puerta digital que transmitiera exactamente eso: que hay un lugar para ti, sin importar quién eres o de dónde vienes.
Iglesia Cristiana Shalom tiene algo que la mayoría de las organizaciones desearía: una comunidad real de tres décadas con grupos para hombres, mujeres, jóvenes y disciplinas. El problema era que todo ese capital de confianza era invisible en internet.
La propuesta resolvió eso con una arquitectura de secciones que lleva al visitante de la bienvenida a los horarios, de los horarios a la comunidad y de la comunidad a la donación — sin fricciones, sin jerga religiosa que aleje. Un solo mensaje central: "Hay un lugar para ti." El proyecto quedó en propuesta y no se llevó a cabo.
El fondo oscuro #0a0a0a no es sombrío — es íntimo. Las iglesias que más conectan son las que hacen sentir al visitante que puede llegar tal como es. El oscuro crea ese efecto antes de que lea una palabra.
Los 4 grupos de comunidad (hombres, mujeres, jóvenes, raíces) con sus horarios y detalles viven en acordeones colapsables. Toda la información sin abrumar: el visitante expande solo lo que le interesa.
Un indicador en la parte inferior de la pantalla muestra en qué sección está el visitante mientras scrollea. Pequeño detalle que da orientación y reduce la sensación de "no sé dónde estoy" en páginas largas.
Años de historia de la iglesia comunicados desde el primer párrafo — sin sonar institucional ni distante
Grupos de comunidad (hombres, mujeres, jóvenes, raíces) con sus horarios y detalles en acordeones navegables
Secciones que llevan al visitante de la bienvenida al donativo — cada una con una sola acción o decisión